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lunes, 25 de febrero de 2008

Angelitos para el CIELO


Las noticias servidas sobre la intervención policial en las clínicas abortistas de Barcelona, han conmovido a una parte considerable de la opinión pública. Ciertamente, lo de la trituradora conectada a los desagües, la falsificación de las ecografías para encubrir los abortos de siete y ocho meses de gestación, etc., era ya demasiado sangrante como para pasarlo por alto. Sin embargo, en esta sociedad del impacto mediático, existe el riesgo de que el debate sobre el aborto se circunscriba al tamaño del feto o a las mafias clandestinas de esta “industria”. Parece como si la bondad o maldad del aborto, fuese a depender del acatamiento de unos determinados límites.

A la hora de responder a la pregunta sobre qué es el hombre, forzosamente tenemos que tomar una opción en nuestra respuesta: o bien, lo consideramos un ser meramente material, un simple animal -eso sí, más evolucionado que los demás-, o por el contrario, descubrimos en él un principio espiritual que lo hace esencialmente distinto de cualquier especie animal.

No cabe duda de que los defensores del aborto se encontrarán en el primer grupo. Lógicamente, afirmarán que “eso” no es más que un trozo de carne, que no una persona. Llevando el problema del aborto hasta sus últimas consecuencias, se nos plantea la cuestión de la espiritualidad o materialidad del hombre. ¿Existe el alma humana?

En el hombre hay acciones que no se explican meramente por las leyes biológicas. La razón de ser de estas acciones ha de estar en la existencia de un principio espiritual en el hombre. El motivo es bastante lógico: la materia no puede producir por sí misma operaciones espirituales. Nos limitaremos a indicar tres realidades de la vida del hombre que evidencian, de alguna manera, la existencia del alma:

* El arte: Imaginemos que entramos en una cueva y dudamos de si en ella habitó el hombre prehistórico. Sin embargo, al comprobar las pinturas de bisontes u otros animales que hay en las paredes, se nos disipan definitivamente las dudas: podemos afirmar con certeza que en esta cueva ha habitado el hombre. ¿Por qué? Porque el arte es un fenómeno espiritual, que un animal no puede ni realizar ni disfrutar. El animal no hace nada más allá de lo que sea útil para su vida. Jamás llegará al disfrute desinteresado de la belleza de un cuadro, a la contemplación de algo que no se traduzca en una utilidad inmediata.

* La libertad humana: Se trata de la capacidad de autodeterminarse que tiene el hombre, por encima de las leyes genéticas que condicionan totalmente la actuación de un animal. Los genes nos pueden condicionar, pero no pueden determinarnos totalmente. Mientras que los animales son copias de sus padres, nosotros no lo somos. El hombre es algo inédito e irrepetible, capaz de optar y elegir, creando así su propia historia. El animal, por el contrario, determinado genéticamente, no se distancia de las cosas materiales ni puede elegirlas. Su existencia no es "historia", sino vida vegetativa.

* La religión: Que los animales carecen de sentido religioso, es un hecho incuestionable. Y esto es así porque el fenómeno de la religión es algo radicalmente espiritual. Supone en el hombre una tendencia al infinito que sólo surge tras la constatación de que las cosas de este mundo no le satisfacen plenamente. Esta tendencia es un hecho espiritual que nunca se encontrará en los animales, dado que ellos quedan saturados por la satisfacción de sus instintos. El hombre es el único animal religioso. Precisamente porque tiene un alma espiritual. El hecho de que existan ateos no pone en cuestión lo afirmado anteriormente. En efecto, siguiendo el hilo de lo expuesto, para demostrar la existencia del alma, basta comprobar la capacidad que tiene el hombre de ser religioso, pero no hace falta que lo sea de hecho. De la misma forma que hay hombres que ni pintan, ni disfrutan de la contemplación de un cuadro, pero sin embargo, tienen esa capacidad y podrían llegar a hacerlo si se les educase en ello.

Podríamos continuar citando ejemplos pero, en definitiva, la negación de la existencia del alma conlleva la dificultad de fundamentar la dignidad de la persona humana. ¿Por qué tiene el ser humano una dignidad que no tiene el animal? ¿Por qué no nos parece mal que en una granja se haga sufrir a un buey tirando de un carro y, sin embargo, sí nos parece mal que se utilice o se explote a una persona?

Fruto de la confusión que se crea al negar la espiritualidad del hombre, son toda una serie de actitudes absolutamente contradictorias: se trata al hombre como a un animal (como ocurre con el fenómeno abortista), mientras que a los animales se les trata como a seres humanos (peluquerías caninas, hoteles para mascotas, cementerios y crematorios para animales, etc.). Una inversión de valores, que tiene su raíz en la negación del alma inmortal humana.

¿No nos parece significativo que la intervención policial de Barcelona haya tenido lugar tras una denuncia de una asociación católica, de nombre e-cristians? En octubre de 2006 la televisión pública danesa (DR) hacía un reportaje de investigación, con cámara oculta, mostrando a los ojos del mundo esta carnicería. No era la primera vez. Anteriormente, en 2004, el periódico británico Daily Telegraph ya había sacado a la luz el escándalo. Pero, sin embargo, nadie se movió en ninguno de los dos casos: ni la fiscalía, ni la clase médica, ni los responsables políticos de la sanidad… ¡NADIE! Ha tenido que ser una asociación religiosa (e-cristians) la que “ha puesto el cascabel al gato”. ¿Será quizás que los hechos terminan demostrando que sólo quienes confiesan la “espiritualidad” del ser humano, tienen razones suficientes para defender su dignidad? ¿O será, tal vez, que la valentía brota de la fe?: “Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma” (Mt 10, 28).

En estos días me ha venido a la memoria una anécdota que tenía casi olvidada: siendo seminarista, entré en la habitación de un compañero. Encima de su despacho tenía un retrato familiar. Me llamó la atención que, además de los padres rodeados de sus cinco hijos, en los laterales de la foto hubiese impresos dos angelitos: ¿Qué significan esos dos angelitos en vuestro retrato familiar?, le pregunté. Su respuesta me resultó impactante: “Es que nuestra madre tuvo dos abortos naturales, y siempre nos han inculcado que nosotros no somos cinco hermanos, sino siete.”

Monseñor Jose Ignacio Munilla

Obispo de Palencia

DIEZ RETOS PARA EL MOVIMIENTO PROVIDA

DIEZ RETOS PARA EL MOVIMIENTO PROVIDA

Padre Thomas J. Euteneuer

Presidente de HLI

El martes 22 de enero del 2008, se cumplieron 35 años de la legalización del aborto a petición durante los nueve meses del embarazo en todo EEUU. Con motivo de la recordación de esta tragedia, ofrezco una lista de diez retos para el movimiento provida en EEUU y en el mundo hispano. Si de verdad queremos que desaparezca la “cultura” del aborto, tenemos que madurar como movimiento. Las mismas ideas y estrategias que hemos empleado durante 35 años no nos han logrado la victoria que buscamos. Ello se debe a que la lucha contra el más difundido de los males espirituales que jamás haya penetrado en el mundo, sólo puede ser ganada según lo que Dios ha dispuesto. El movimiento provida ha invertido más en el cambio político y cultural que en el cambio espiritual. No temamos luchar contra las armas de destrucción masiva de Goliat con la fe de David, que enfrentó al gigante “en el Nombre del Señor de los Ejércitos” (1 Samuel 17:45).

1- Pongámonos de rodillas y supliquemos al verdadero Salvador que le ponga fin al aborto. El movimiento provida tiene que confesar con humildad que el aborto es un mal tan grande y tan profundamente arraigado en nuestra sociedad, que ningún poder humano por sí mismo podrá eliminarlo. Si bien es cierto que tenemos que votar por los políticos provida, es más cierto aún que ellos no son los que nos van a salvar. El aborto tiene que ser expulsado por la autoridad espiritual que Cristo mismo le ha dado a la Iglesia, como en el caso de los espíritus impuros. Cuando el movimiento provida comience a luchar con seriedad contra el aborto en su dimensión espiritual, entonces veremos auténticos triunfos provida en la política y en la sociedad. No podemos decir que la oración no ha funcionado, cuando de verdad no se ha intentado.

2- Hagamos ayuno por la conversión de los que promueven el aborto. “Algunos demonios sólo pueden ser expulsados por medio de la oración y el ayuno”, dijo el Señor en Mateo 17:21. Los sacrificios tangibles y concretos que se ofrezcan de forma habitual por aquellos que han sido atrapados por el demonio del aborto, lograrán erosionar el poder de este mal. El Señor simplemente necesita un ejército de personas que están dispuestas a abrazar esta práctica. Entonces abundarán los resultados asombrosos. ¿Por qué no regresamos a la práctica del ayuno o de la abstinencia de carne los viernes, para ofrecerla por esta causa?

3- Recordémosles otra vez a las iglesias cristianas que el aborto existe con el permiso de ellas. La historia juzgará a las iglesias de Cristo que han sido apáticas ante el aborto, con más dureza que a las de Alemania durante las décadas de los 30 y 40 del siglo pasado –no porque el mal de esa época no fuese verdaderamente horroroso, lo fue, sino porque los cristianos de hoy no están siendo enviados a las cámaras de gas por denunciar abiertamente el aborto, de manera que no tenemos excusa. Se ha dicho que los lugares más calientes del infierno están reservados para los que, ante una crisis moral, no han hecho nada. Los cristianos deben saber que tendrán que dar cuenta de su silencio e indiferencia, ante la suerte de los más pequeños de los hermanos y las hermanas de Cristo.

4- Luchemos contra la investigación de células madres embrionarias y la eutanasia, con el mismo ardor que contra el aborto. No adoptemos la misma “lógica” de los abortistas, que se desentienden del niño no nacido y de la persona incapacitada, por la “inconveniencia” que representa para ellos, y a quienes consideran personas “no viables” y miran para otro lado, cuando se les destruye por razones de lucro, o peor aún, cuando se les mercadea como si fuesen material de exterminio. Reconozcamos que nuestra defensa de la vida debe permanecer sólida como una piedra a través de todo el ámbito de la vida humana, sin importar cuán pequeña o vulnerable sea.

5- Pongámonos a la ofensiva contra el financiamiento a la IPPF. Como muchos ya saben, la Federación Internacional de Planificación de la Familia (IPPF, por sus siglas en inglés), es la federación de organizaciones no gubernamentales (ONGs) más abortista del mundo [1]. El aborto no es la única fuente de dinero de la IPPF. Esta malévola organización también lucra abundantemente por medio de la venta de anticonceptivos (muchos de los cuales son abortivos) y de “servicios” de esterilización, así como del insensato financiamiento que reciben de los gobiernos, bajo el eufemístico pretexto de la “planificación familiar”. Los grupos provida que no estén dispuestos a luchar, para que retiren los fondos que financian los programas de anticonceptivos de la IPPF, simplemente continuarán presenciando el crecimiento de este monstruo y nunca serán eficaces en acabar con la demanda del aborto.

6- Boicoteemos a las empresas y organizaciones que financian o promueven el aborto. El negocio del aborto ansía lujuriosamente obtener el apoyo público de cualquier tipo. Las empresas y organizaciones que financian a los que matan bebés, necesitan que la conciencia provida las sacuda contundentemente de su letargo. Las compañías que se nieguen a reconocer la dimensión moral del aborto, necesitan que se les haga sentir –en sus bolsillos—que el aborto es realmente una mala decisión empresarial. No escondamos la luz bajo la mesa: demos un testimonio público, escribamos cartas, llevemos a cabo manifestaciones, informemos a otros que disentimos de la “cultura” de la muerte.

7- Informemos a los médicos que los anticonceptivos abortivos constituyen un homicidio químico. La mayoría de los médicos pasan por alto la naturaleza abortiva de todos los anticonceptivos químicos. Esos médicos son cómplices de la muerte química de millones de bebés, y necesitan que se les diga que tendrán que dar cuenta ante el Trono de Dios por cada receta letal que tenga su firma. Si de verdad nos interesa su salvación, ¡informemos a nuestros médicos!

8- Desmintamos la idea, tan difundida y aceptada hoy en día, de que los preservativos y demás anticonceptivos reducen el número de abortos. Contradigamos esa falsedad con la verdad, a saber, que la difusión de la anticoncepción no reduce el número de abortos, al contrario, lo aumenta. ¿De qué otra manera se puede explicar por qué una sociedad, como la de EEUU, que está saturada de anticonceptivos, todavía practica 1,3 millones de abortos al año? Casi el 60% de las mujeres que recurren a los centros de abortos, dicen que la razón por la que están ahí para abortar, es porque les falló el anticonceptivo que utilizaron. Recordemos que las mismas personas que venden los “servicios” de abortos, son las mismas que venden anticonceptivos, y están logrando una enorme matanza.

9- Rechacemos a los políticos que creen que la violación, el incesto, la vida de la madre [2] y la malformación fetal, son causales para permitir el aborto. Los políticos o los candidatos a puestos políticos que creen en estas “excepciones” a la prohibición del aborto, en realidad están diciendo que “está bien” matar a algunos bebés y salvar a otros. Son peores que los fasos profetas; todos ellos son un fraude y perpetúan la idea de que podemos adoptar los anti-valores del diablo y, al mismo tiempo, servir a Dios. Votemos pro-vida y no pro-algunas-vidas.

[Nota del Traductor: El siguiente y último reto va dirigido a las personas provida en EEUU.]

10- Reclutemos a los latinos y otras minorías, para que formen parte del movimiento provida. Cuando marchemos en Washington DC, los mercaderes del aborto estarán planificando más formas de atrapar a las mujeres de las minorías, para que vengan a sus centros de matanza y así sacar provecho de su vulnerabilidad como inmigrantes, legales o ilegales. Todo grupo provida tiene que inmediatamente colocar el interés por los latinos en su plan de acción, para que los valores católicos y culturales de estas personas no sean paganizados por la “cultura” de la muerte.

Que el Dios de la Vida les bendiga a todos.

Notas de VHI:

[1]. Para obtener más información acerca de la IPPF, visite, en el portal de VHI, http://www.vidahumana.org, el siguiente enlace: http://www.vidahumana.org/vidafam/ippf/ippf_index.html.

[2]. Para obtener una clarificación acerca de la diferencia entre el mal llamado “aborto” terapéutico y el aborto indirecto, que tiene que ver con el caso de peligro para la vida de la madre, visite, en el portal de VHI, el siguiente enlace: http://www.vidahumana.org/vidafam/aborto/peligro-madre_index.html.

domingo, 8 de julio de 2007

Sobrevive bebe a un aborto

Una bebé de 22 semanas de gestación sobrevivió por tres horas a un aborto por nacimiento parcial (D & X) en Cincinnati Ohio.

Después de realizada la primera parte del proceso "aborto por nacimiento parcial" cuya duración aproximada es de tres días en el Centro Médico de Mujeres en Dayton Ohio la madre, quien no fue identificada, experimentó dolores abdominales la mañana siguiente y fue llevada de emergencia al Hospital de Cincinnati, donde dio a luz a una niña.

"Baby Hope" (Bebé speranza) fue el nombre que le dio la enfermera Shelly Lowe, una técnica del cuarto de emergencias del Bethesda North Hospital en Cincinnati, quien la cargó y le cantó con la esperanza de que pudiera sobrevivir. Sin embargo la bebé, nacida prematuramente, no tenía los pulmones lo suficientemente desarrollados para mantenerse con vida.

"Esto ciertamente recalca la necesidad de aprobar inmediatamente la ley para prohibir el aborto por nacimiento parcial" expresó Lori Viars, presidenta del Warren Co. Right to Life. "La tragedia aquí es que ninguna ley fue violada", dijo Lori. Pero los abogados proabortistas acusaron a los líderes provida de exagerar las circunstancias emocionales de los casos particulares para ganar simpatía y apoyo.

"Es una manera de fomentar la limitación de los abortos como sea posible" dijo Morris Hudgins, Ministro del Northern Hill Fellowship cerca de Cincinnati y miembro de la llamada "Coalición Religiosa por el Derecho a Decidir", un grupo proaborto con denominación religiosa.

La ley de "aborto por nacimiento parcial" ha sido vetada en dos oportunidades por el Presidente Bill Clinton después de haber sido pasada por el Congreso.

El "aborto por nacimiento parcial" o "dilatación y extracción" es el proceso por el cual se dilata la cerviz de la mujer con el fin de provocar un parto prematuro. En el momento que se consigue la dilatación necesaria, se introduce una tijera a fin de realizar un corte en la base del cerebro del feto y sustraerle la masa cerebral. Este procedimiento se realiza en el segundo y tercer trimestre de embarazo.

Connie Boyles, enfermera titulada quien cargó a la recién nacida, expresó: "El trauma emocional causado en nuestro departamento es profundo y durará más tiempo que los problemas psíquicos con los que debemos lidiar diariamente". Y añadió que el "personal que la cuidó la noche de su nacimiento está experimentando innumerables emociones, desde la tristeza y el dolor, hasta la paz por haberla conformado y cargado hasta que exhaló su último suspiro".

Nota: La fuente que se utilizó para escribir esta noticia es "The Pro-Life Infonet", abril 21, 1999, cuyo servicio de noticias la tomó de Scripps Howard News Service, Cincinati Post, Cincinati.

Véase también: El aborto por nacimiento parcial (D & X)

El Hijo de Dios se hizo embrión

Autor: Padre José Ignacio Munilla Aguirre

El misterio del Dios hecho hombre y, al mismo tiempo, la crisis bioética en la que estamos inmersos, nos da pie para meditar en lo que podríamos considerar como una de las consecuencias últimas de la encarnación: la fase embrionaria de la Encarnación. ¡Dios se hizo embrión! El Hijo de Dios, por amor a nosotros ¡se hizo embrión humano! Como le decimos en el Te Deum: “Tú, para liberar al hombre, aceptaste la condición humana, sin desdeñar el seno de la Virgen”.
Es cierto que el Mesías fue esperado por un “resto de Israel”, pero al margen de esta minoría, el primer drama que conllevaba la misterio de la Encarnación del Verbo era el hecho de que Dios no fuese deseado por un pueblo del que cabría pensar que hubiese estado expectante a su llegada. Esta es la primera similitud dramática de la Encarnación con el destino de tantísimos seres humanos que ingresan en la vida humana por la puerta falsa, bajo la terrible etiqueta de “no deseados”. El que hayamos asumido en nuestro lenguaje expresiones como "hijo deseado" o "no deseado", delata una mentalidad en la que la vida de un ser humano, de una persona, es valorada como un objeto de nuestro deseo, olvidando que se trata de un don que trasciende nuestra voluntad. Pensémoslo bien: el máximo signo de la debilidad del embrión humano y, correlativamente, el supremo grado del abajamiento de Dios, -aceptado libremente por El- es el estar supeditado al deseo humano. (“No me viene bien”, “no entra en mis planes”, “ahora queremos disfrutar de la vida”, “quizá más adelante”... )

Prueba de ello es la forma caprichosa con la que se ha llegado a “fabricar”, “destruir” o “congelar” el embrión, según conveniencia, y en concordancia con nuestro capricho. Experiencias todas ellas ante las que Dios nuestro Señor no ha permanecido ajeno en el abajamiento de su Encarnación, ya que de la misma forma que padeció los planes deicidas de Herodes, también ha sido víctima de nuestras pretensiones de “fabricar” un dios a nuestra medida, o de mantenerlo “congelado” y arrinconado, para que no nos estorbe cuando estamos a otra cosa.

La última modalidad de la manipulación embrionaria, consiste en sacrificar los “embriones sobrantes” para generar células madre de las que podamos extraer beneficios terapéuticos. Un auténtico salto copernicano por el que el hombre deja de ser un fin en sí mismo, para convertirse en un medio. ¡Ni más ni menos, pasa de ser “pacientes” a convertirse en “medicamento” para otros!

Y este sacrificio humano, aunque sea en su estadio embrionario, con la finalidad de generar unas células madre reparadoras de nuestras enfermedades; comparándolo al sacrificio del que fue objeto el Verbo encarnado, para beneficio de la humanidad, es lo más similar que hemos conocido en el mundo de la biología: sacrificar una vida humana a favor de otras. Pero no olvidemos, que el sacrificio del Santo de Dios fue un crimen, el mayor de los crímenes cometidos por la humanidad, por mucho que de él se desprendiese nuestra redención y salvación.

¡El Hijo de Dios se hizo embrión! Y dado que la fase embrionaria es la etapa del desarrollo humano en la que más sujetos estamos a posibles agresiones y peligros, ¡qué importancia tan grande adquiere la figura de la Virgen Madre!

Ella nos descubre que no somos árbitros de la vida, sino depositarios y receptores de un don que precede y supera todo deseo humano: “Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto”.

Por el estilo y el talante con el que María acoge, cuida y venera el fruto de sus entrañas, se puede llegar a intuir la dignidad del embrión que lleva en su seno. María es el icono perfecto del misterio que esconde. Por el contrario, la forma tan trivial, caprichosa e intrascendente en la que con frecuencia se accede a una maternidad a la carta, no manifiesta, sino que oculta, la inmensa “dignidad de la madre” y la inmensa “dignidad del hijo”.

¡El Hijo de Dios se hizo embrión! Y este misterio es una ocasión inmejorable para entender las palabras de la primera encíclica Redemptor Hominis: “Jesucristo revela al hombre su propia dignidad”. Mirando a la Virgen, que lleva a Jesús en su seno, vemos que allí donde hubiera podido cometerse un homicidio, se hubiera perpetrado un deicidio.


"Carta de un niño malogrado"



Querida mamá: happysm.jpg - 67.6 K

Soy tu hijo. ¿Recuerdas? Tu esposo andaba lejos del país. No bastaron las protestas de amor que escribías y, en su ausencia, otro hombre se involucró en tu vida. De ese romance, fuí engendrado yo. Qué grato recuerdo guardo, mamá, de los tres meses y veintiún días que me acunaste en tu vientre. Me sentí tan seguro...

Comprendo que no me desearas, pues ¿qué pensaría "papá" a su regreso? Había que blanquear el desliz matando al delator, y ese era yo. Por entonces, supe de las discusiones con tu amante, pues él quería verme nacido y tú no. ¡Qué peleas hasta que le arrancaste el dinero que costó mi defunción! A todo le ponéis precio, también a matar a un inocente. "Qué caros son los abortos", comentaste. No justifico tu crimen, pero te perdono.

¡Qué maldad la de aquel monstruo vestido de blanco! ¡Qué dolor tan penetrante, cuando me punzó con aquella enorme aguja y me despedazó! ¡Y esa maldita aspiradora que se tragó mi cuerpecito a pedazos! También a ti te traumatizó. Conozco, mamá, tus largas noches en vela y tus sobresaltos. Sé que me amas, pues sueñas conmigo y más de una vez te has preguntado, con remordimiento, si soy niña o niño o qué alegrías te hubiera traído. ¿Sabes, mami, que los niños menos apetecidos, al nacer son más amados?

Soy varón. Me parezco más a ti que al seductor que te engañó. ¡Cómo me vas a olvidar, si yo a cada momento pido a Papá Dios que borre de tu mente esas pesadillas, que turban tu descanso y te dan muerte en vida! Por eso, ¡qué alegría cuando buscaste a un sacerdote y te reconciliaste con el Señor de la Vida! Querida mamá, quiero verte feliz. Recuerda lo que te dijo el sacerdote al despedirte: "Hija, Dios Padre ya ha hecho su obra de amor en ti, el tiempo irá sanando la herida, la paciencia de Dios salva."

Mientras te estoy escribiendo, tengo a mi lado a Antonio. Bueno, es un decir, porque mi amigo, al igual que yo, no tiene nombre ni apellidos. También está aquí por el aborto. Su madre, muy joven ella, fue violada en la calle, cuando regresaba a casa. Y, porque no amaba a su violador, se deshizo del hijo a las pocas semanas de haberlo concebido. A mi amigo le obsesiona esta pregunta: ¿por qué si mi mamá no amaba al hombre que la violó, dejó que me mataran a mí que la hubiera amado siempre y jamás me hubiera avergonzado de ella?" No acierto a darle una respuesta convincente. Aquí, en el Reino del Amor, sólo entendemos el lenguaje del amor; por eso, no comprendemos vuestras disquisiciones acerca del aborto por mala formación del feto, por violación, por dificultades económicas de los padres, por no querer más hijos... Me cuentan que ni las guerras, ni Hitler con sus cámaras de gas letal, realizaron una masacre tan espantosa.

Con los abortos se ha desprovisto a la humanidad de brillantes poetas, sacerdotes, médicos, filósofos, músicos, pilotos, economistas, profesores, estadistas, pintores, arquitectos, periodistas, santos y santas. A mí todos me dicen que quizás hubiera sido un habilidoso cirujano o un pianista a lo Mozart.

No llores, mami. Perdónate y ámate como Dios te ama. Olvida tu pasado.

¡Ah! se me olvidaba. Aunque me consumo por verte, no te des prisa en venir, pues mis hermanos te necesitan. Haz por ellos lo que nunca pudiste hacer por mí. Te cuento que cuando bañas al pequeño o le das de comer a mi hermanita, no sé, me entra un poquitín de añoranza de todo lo que pudo ser y no fue. Me hubiera gustado ser amamantado con tu leche, ser acariciado por tus manos.

Y termino pidiéndote un favor, no para mí, sino para que a otros niños no los maten como a mí. Si conoces una chica que busca abortar, un sujeto que monta campañas a favor del aborto, un médico que practica abortos, cámbiales ese corazón de piedra por un corazón de carne. Préstanos tu voz a los millones de niños sin voz y grítales a todos que tenemos derecho a vivir y que, aunque nadie nos ame, tenemos derecho a amar. Exigimos que nos dejen vivir para amar, es tan triste tener un corazón para nada.

Hasta que nos veamos, mamá, entonces te enseñaré lo mucho que te quiero, te quise y te querré.

Tu niño malogrado.

FUENTE: "Carta de un niño malogrado," Amor y Vida, Managua, Nicaragua. Reproducida y publicada con permiso en Escoge la Vida (enero\febrero de 1993), suplemento "Caminos de Esperanza".

"Carta abierta a una madre"



Querida mamá: Baby2prsm.jpg - 42.9 K

Perdona que te llame así, pero para mí continuarás siendo mi madre por toda la eternidad. !Cuánto siento que no me hayas permitido llegar a nacer! Alegaste como uno de tus motivos, que te aquejaba una gran delibidad, debido a que tenías vómitos y tensión nerviosa. Sin embargo, estos son síntomas comunes de los primeros meses de embarazo que sufren muchas como tú, y los consideran sólo una pequeña inconveniencia en comparación con la gloria y el privilegio de llegar a ser madres. Dijiste también que te sentiste abandonada por mi padre, y por esto me abandonaste a mí en las manos del abortero. ¿Acaso fue culpa mía haber sido creado en el transcuro de una aventura amorosa, en la cual quizás buscabas cariño, comprensión o compañía? Comprende que yo también necesitaba todo esto, y que sólo fuí una víctima inocente de un momento de pasión.

Dijeron los que te aconsejaron el aborto, que había posibilidades de que yo tuviera un defecto, y por eso yo debía ser sacrificado antes de que pudiera nacer. ¿Me hubiera hecho ese defecto, mamá, menos hijo tuyo o menos humano, o con menos derecho a la vida que los demás? ¿Acaso no somos todos creados por el mismo Dios e iguales en dignidad ante Él? ¿Es que sólo los "perfectos" o los que son deseados por sus padres tienen ahora el derecho a nacer?

Declaraste públicamente que no querías que te practicaran el aborto, porque pensabas que al permanecer embarazada quizás te tendrían lástima y te permitirían quedarte en EE.UU. Uno de los que te aconsejaba comentó que esto es una importante razón para no desear un aborto.

Quisiera haberle podido gritar públicamente que la razón más poderosa, la que posiblemente nadie te expuso, era que aunque yo no había nacido todavía, era un ser humano, no un pedazo de carne o un coágulo de sangre como dicen algunos. Mi corazón -- ese corazón que podía haberte querido mucho -- comenzó a latir a los 21 días de concebido y mi cerebro comenzó a funcionar a las seis semanas. Aunque sólo contaba 10 semanas de concebido al morir, ya tenía manitas, que tanto te podían haber acariciado -- y piecesitos, que podían haber corrido tras de ti. Mis manitas ya tenían huellas digitales -- huellas que mostraban mi identidad y mi individualidad.

Mamá: ¡sé que de haberme podido ver y conocer me hubieras querido! Aunque tú todavía no sentías mis movimientos, porque era muy pequeño, yo me movía dentro de ti, crecía y esperaba que llegara el momento de que me recibieras en tus brazos como te recibieron a ti cuando llegaste, brazos amigos que te ayudaron.

Viniste a EE.UU. después de muchos sacrificios, para poder disfrutar de los tres principales derechos humanos que garantiza la Constitución de esta gran nación: el derecho a la vida, la libertad, y la búsqueda de la felicidad. Sin embargo, mamá, en tu afán de conseguir esos derechos para ti misma, quizás te olvidaste de otorgármelos a mí.

Sé que has dicho que hay cosas que hay que hacerlas, refiriéndote al aborto que te aconsejaron. Ruego a Dios por ti, para que te perdone, porque yo creo que no sabes lo que has hecho, y el día que de veras lo sepas, quizás tu dolor y tu arrepentimiento serán muy grandes. Ese día, cuando abras los ojos del alma, sabrás que yo como tú tenía, no sólo un cuerpo, sino también un alma inmortal. Recuerda en ese día que Dios es misericordioso, y que no hay falta por grave que ésta sea, que El no pueda perdonar. Recuerda también que yo, a pesar de todo, siempre te querré y esperaré conocerte algún día en la eternidad.

Tu hijito.

FUENTE: Magaly Llaguno, "Carta abierta a una madre," Escoge la Vida (julio/agosto de 1994), suplemento "Caminos de Esperanza".