domingo, 8 de julio de 2007

Cuerpos humanos en la basura de Clínica Isadora

El pasado 20 de febrero han sido hallados en la clínica Isadora de Madrid unos contenedores con los cadáveres de mas de 100 fetos, mezclados con otro material biosanitario.

Parece ser que aquí legalmente sólo hay tres problemas: uno, respecto al tratamiento de residuos humanos, que deberían ser icinerados. Otro, relativo al tratamiento de la información de pacientes, ya que se ha encontrado esta información en la basura. Por último, y en función de los resultados del análisis forense, respecto a la manera en la que se ha practicado el aborto.

Si se mata al feto antes de salir de la madre, no es un crimen punible, ya que está amparado por la ley de despenalización del aborto. Si por el contrario se asesina al bebé una vez forzado el parto, entonces es infanticidio.

¿Pero es que nos han tomado por imbéciles?

¿Es que un minuto antes no es un ser humano y un minuto después (cuando ya lo hemos visto) sí lo es? ¿Hasta cuándo vamos a tolerar este holocausto silencioso? En España acumulamos más de un millón de muertos bajo los gobiernos de socialistas y populares. Los cadáveres de pequeños bebés indefensos se amontonan en las clínicas abortistas españolas a la manera de los campos de concentración de Auschwitz. Con el beneplácito de nuestras leyes y gobernantes.

Todos somos responsables de lo que está ocurriendo, unos por asesinar a bebés indefensos y otros por mirar hacia otro lado. Por ello debemos parar este genocidio con todos los medios que la ley nos ofrece. Salgamos a la calle y salvemos la vida a estos niños y niñas. Aunque no les podamos oir, nos lo están pidiendo a gritos.

Sobrevive bebe a un aborto

Una bebé de 22 semanas de gestación sobrevivió por tres horas a un aborto por nacimiento parcial (D & X) en Cincinnati Ohio.

Después de realizada la primera parte del proceso "aborto por nacimiento parcial" cuya duración aproximada es de tres días en el Centro Médico de Mujeres en Dayton Ohio la madre, quien no fue identificada, experimentó dolores abdominales la mañana siguiente y fue llevada de emergencia al Hospital de Cincinnati, donde dio a luz a una niña.

"Baby Hope" (Bebé speranza) fue el nombre que le dio la enfermera Shelly Lowe, una técnica del cuarto de emergencias del Bethesda North Hospital en Cincinnati, quien la cargó y le cantó con la esperanza de que pudiera sobrevivir. Sin embargo la bebé, nacida prematuramente, no tenía los pulmones lo suficientemente desarrollados para mantenerse con vida.

"Esto ciertamente recalca la necesidad de aprobar inmediatamente la ley para prohibir el aborto por nacimiento parcial" expresó Lori Viars, presidenta del Warren Co. Right to Life. "La tragedia aquí es que ninguna ley fue violada", dijo Lori. Pero los abogados proabortistas acusaron a los líderes provida de exagerar las circunstancias emocionales de los casos particulares para ganar simpatía y apoyo.

"Es una manera de fomentar la limitación de los abortos como sea posible" dijo Morris Hudgins, Ministro del Northern Hill Fellowship cerca de Cincinnati y miembro de la llamada "Coalición Religiosa por el Derecho a Decidir", un grupo proaborto con denominación religiosa.

La ley de "aborto por nacimiento parcial" ha sido vetada en dos oportunidades por el Presidente Bill Clinton después de haber sido pasada por el Congreso.

El "aborto por nacimiento parcial" o "dilatación y extracción" es el proceso por el cual se dilata la cerviz de la mujer con el fin de provocar un parto prematuro. En el momento que se consigue la dilatación necesaria, se introduce una tijera a fin de realizar un corte en la base del cerebro del feto y sustraerle la masa cerebral. Este procedimiento se realiza en el segundo y tercer trimestre de embarazo.

Connie Boyles, enfermera titulada quien cargó a la recién nacida, expresó: "El trauma emocional causado en nuestro departamento es profundo y durará más tiempo que los problemas psíquicos con los que debemos lidiar diariamente". Y añadió que el "personal que la cuidó la noche de su nacimiento está experimentando innumerables emociones, desde la tristeza y el dolor, hasta la paz por haberla conformado y cargado hasta que exhaló su último suspiro".

Nota: La fuente que se utilizó para escribir esta noticia es "The Pro-Life Infonet", abril 21, 1999, cuyo servicio de noticias la tomó de Scripps Howard News Service, Cincinati Post, Cincinati.

Véase también: El aborto por nacimiento parcial (D & X)

Ideología del deseo

Autor: Padre José Ignacio Munilla Aguirre

Si queremos entender muchas de las cosas que están ocurriendo en España, es necesario hacer una lectura de la realidad que trascienda el nivel político. El Gobierno del Estado, en tan solo dos años, ha puesto en marcha una amplia batería de iniciativas que se sustentan en una ética antropológica contraria a la naturaleza humana: Matrimonio homosexual, adopciones de niños por homosexuales, cambio legal del registro de “padre” y “madre” por el de “progenitor A” y “progenitor B”, calificación del matrimonio como “convencionalismo cultural que tiene los días contados frente a otras formas de convivencia” (declaraciones de Rodriguez Zapatero a un medio de comunicación italiano), protección mínima de las familias numerosas en medio de la crisis de natalidad, operaciones de cambio de sexo a cargo de la Seguridad Social , Ley de Reproducción Asistida con la posibilidad de clonación, concepción in Vitro del llamado niño medicamento, experimentación con embriones, posibilidad de cruce de gametos humanos y animales… Todo este tipo de iniciativas tienen un común denominador: una ideología del deseo, que ignora la objetividad de la naturaleza humana, pretendiendo moldearla, cual si de chicle o plastilina se tratase.

La Ley de Reproducción Asistida está basada en el principio de que cualquier mujer, aunque no tenga pareja, tiene derecho a ser madre a la carta. Un hijo es un objeto de deseo. Los derechos del concebido no se contemplan. Para justificar el sacrificio de los embriones humanos, se invoca el mal llamado fin terapéutico. En realidad, la medicina ha dimitido de su fin terapéutico, cuando en vez de centrarse en la sanación de las causas de la infertilidad, produce la vida humana por encargo en un laboratorio. ¡Qué gran paradoja que mientras miles de personas recurran a la “fabricación artificial” de la vida, el año pasado 85.000 niños fuesen sacrificados en el seno de sus madres, simplemente por el hecho de que no eran deseados!

La cultura imperante, parece mostrar una gran atención hacia los discapacitados, los ancianos, los niños… ¡Mera hipocresía! Por poner un ejemplo, el Presidente de Gobierno Español anunciaba nada menos que toda una reforma constitucional para cambiar de nuestra Carta Magna la palabra “minusválidos” por “discapacitados”, dado que la primera (minusválidos) podría ser considerada humillante. Sin embargo, todos sabemos que el hecho de que se prevea la más mínima minusvalía o discapacidad –nos es igual el término- en un embarazo, es motivo suficiente para que el Estado ampare la eliminación de esa vida. ¿Pretendemos compensar acaso con una delicadeza de lenguaje la falta de tutela del derecho a la vida?

Es cierto que si el niño concebido es “deseado”, será el centro del hogar; pero, sin embargo, si el niño no es fruto del deseo, o si no resulta ser conforme con los planes personales, “se le devolverá”, de forma similar a como se permite hacer en los grandes almacenes con los objetos defectuosos o los que no son del agrado del comprador. No nos engañemos, nuestra cultura no está centrada en los niños o en la solidaridad hacia los minusválidos. El centro de nuestra cultura es el endiosamiento de la propia voluntad. Más exactamente, habríamos de decir, del “deseo” (que no es lo mismo que la voluntad, a decir verdad).

Otro ejemplo aplastante lo tenemos en la Ley de Identidad Sexual, en la que se contempla que cualquier persona pueda cambiar en España su nombre y registro de sexo, simplemente aportando un informe médico donde se acredite que lleva viviendo al menos dos años “en el sexo que siente”. El proyecto que se nos anuncia, por el que la sanidad pública llegaría a cubrir las operaciones de cambio de sexo, es suficientemente ilustrativo: ¡el hecho de que ser varón o hembra nos venga impuesto por la naturaleza, se percibe como un recorte de la libertad! A partir de ahora seremos nosotros mismos los que “fabriquemos la realidad”, cuando ésta no responda a nuestro deseo.

Y, por último, el cenit de la ideología del deseo, es la reivindicación de la mal llamada eutanasia, que tal y como se nos planteó crudamente en la película de Ramón San Pedro, no es otra cosa que un suicidio asistido. ¡La vida es un derecho, pero no una obligación! Otra vez lo mismo: la vida no es un proyecto ante el que tenemos que responder, sino la realización de un deseo del que podemos dimitir.

Paradójicamente, lo único que no es capaz de conseguir la ideología del deseo es la meta de la felicidad. ¡Eso no lo conseguirán, ni con todas las leyes que pudieran seguir ideando! Quienes profesan la ideología del deseo, pretenden ser felices fabricando la realidad a su medida. Por el contrario, y aquí está la paradoja, solo alcanzan la felicidad aquellos que aceptan la realidad y se adecuan a ella. “La Verdad es la que nos hace libres” (Jn 8, 32), no nuestro capricho.





Endiosamiento del deseo

Sobre la Ley de Identidad de Género

Autor: Mons. José Ignacio Munilla Aguirre

Esta semana ha sido aprobada en el Congreso de Diputados la “Ley de Identidad de Género”. El Gobierno español, en poco más de dos años, ha puesto en marcha una amplia batería de iniciativas contrarias a la propia naturaleza humana: cambio del concepto de matrimonio, adopción de niños por parejas homosexuales, desprotección del ser humano en su fase embrionaria, restricción en la práctica del derecho de los padres a educar a sus hijos… y, ahora, la Ley de Identidad de Género. Por lo visto, eso de que tengamos que ser hombres o mujeres por naturaleza, ahora se entiende como una imposición inadmisible, y en adelante el ciudadano podrá ejercer el derecho de elegir libremente su sexo.

Esta nueva ley resulta tan sorprendente y extraña para la mayor parte de la población, que posiblemente sea ignorada o reducida al comentario cómico e irónico. Sin embargo, nos equivocaríamos si no le prestásemos la debida atención. Esto, a pesar de las apariencias, no es ninguna broma, sino un paso más en la implacable puesta en práctica de la llamada “ideología de género”.

1.- ¿Mera respuesta a una demanda social o política activa? Las políticas liberales suelen autojustificarse con el argumento de que se limitan a dar un marco legal a las demandas sociales existentes. Pero la historia reciente del divorcio y el aborto nos ha enseñado más bien lo contrario:

En vísperas de la introducción de la ley del divorcio en España, en 1981, el entonces Ministro de Justicia, Francisco Fernández Ordóñez, afirmó sin titubeos que “medio millón de parejas esperaban esa ley como agua de mayo para formalizar la ruptura de sus matrimonios”. Afortunadamente, cometió un pequeño error de cálculo. El número total de las parejas que solicitó el divorcio en los dos años posteriores a la aprobación de la ley, no llegó al 7% de sus pronósticos.

En 1985 se despenalizaba la “interrupción del embarazo”, con un argumento similar. Había que dar un marco legal a los 300.000 abortos anuales que se calculaban se estaban realizando en la clandestinidad. Sin embargo, al año siguiente de la despenalización se registraron tan solo 467 abortos legales.

Eso sí, a partir de ahí, el aborto y el divorcio no han hecho sino crecer en España, hasta superar los 80.000 abortos y las 87.000 demandas de divorcios del año pasado. Paradojas de la vida, aquellos datos ofrecidos a la opinión pública como estimaciones de una realidad falseada, acabaron siendo más bien vaticinios de la degradación moral que esas leyes iban a promover. Lo cual demuestra que las políticas familiares no se limitan a dar marco legal a las realidades sociales con las que se encuentran, sino que las generan activamente.

Pues bien, la historia se repite, y el número de parejas homosexuales que solicitan el matrimonio o de transexuales que vayan a inscribir en el Registro Civil su cambio de sexo, en el momento actual es insignificante. La ley actual, ¿da solución a un problema o, por el contrario, va a contribuir a que se genere?

2º.- ¿Esto nos afecta en la práctica? Muchos pueden pensar que estamos ante una iniciativa tan excéntrica, que difícilmente va a tener incidencia en nuestras vidas. Pero, por desgracia, la experiencia nos dice que se equivocan.

Una de las consecuencias más rápidas y notorias que tendrá la actual disposición (al igual que ha ocurrido con el llamado “matrimonio” homosexual), es que los contenidos de las asignaturas cursadas por los niños españoles serán revisados para adecuarse a la nueva legislación. Al niño se le instruirá en que, como ciudadano español, puede casarse indistintamente con un hombre o una mujer; y que, igualmente, puede aceptar la condición sexual con la que ha nacido o cambiarla, si no se siente a gusto con ella. La consecuencia será que el niño se connaturalice con unas propuestas totalmente extrañas a la educación que se le trasmite en el seno de la familia. En la práctica, será un gravísimo obstáculo para que los padres puedan hacer valer su derecho constitucional de educar a los hijos conforme a sus principios y convicciones.

3º.- Al fondo está el endiosamiento del “deseo”: El centro de nuestra cultura secularizada, no es otro que el endiosamiento de la propia voluntad. Más exactamente, habríamos de decir, del “deseo” (que no es lo mismo que la voluntad, a decir verdad). Uno ya no tiene el sexo que tiene, sino el que quiere. ¡La naturaleza no es quién para imponerle a nuestra sacrosanta libertad el sexo con el que nacemos! A partir de ahora seremos nosotros mismos los que “fabriquemos la realidad” a nuestra medida, cuando ésta no responda a nuestras expectativas. Ni que decir tiene que será totalmente rechazado cualquier intento de educar y adecuar nuestros sentimientos y deseos en conformidad a la naturaleza. ¡Esto sería percibido como la reedición de la inquisición en nuestros días! Llegamos así a la tentación diabólica de los orígenes de la humanidad: “Seréis como dioses, conocedores (determinadores) del bien y del mal” (Génesis 3,5).

Sin embargo, paradójicamente, lo único que el “endiosamiento del deseo” no es capaz de conseguir es la felicidad. Los teóricos de la “Ideología de Género” han ignorado la objetividad de la naturaleza humana, pretendiendo moldearla cual si de chicle o plastilina se tratase. Por el contrario, y aquí está la paradoja: sólo alcanzan la felicidad aquellos que aceptan la realidad y se adecuan a ella. “La Verdad es la que nos hace libres” (Jn 8, 32), no nuestro deseo.

+ José Ignacio Munilla Aguirre

Obispo de Palencia

El Hijo de Dios se hizo embrión

Autor: Padre José Ignacio Munilla Aguirre

El misterio del Dios hecho hombre y, al mismo tiempo, la crisis bioética en la que estamos inmersos, nos da pie para meditar en lo que podríamos considerar como una de las consecuencias últimas de la encarnación: la fase embrionaria de la Encarnación. ¡Dios se hizo embrión! El Hijo de Dios, por amor a nosotros ¡se hizo embrión humano! Como le decimos en el Te Deum: “Tú, para liberar al hombre, aceptaste la condición humana, sin desdeñar el seno de la Virgen”.
Es cierto que el Mesías fue esperado por un “resto de Israel”, pero al margen de esta minoría, el primer drama que conllevaba la misterio de la Encarnación del Verbo era el hecho de que Dios no fuese deseado por un pueblo del que cabría pensar que hubiese estado expectante a su llegada. Esta es la primera similitud dramática de la Encarnación con el destino de tantísimos seres humanos que ingresan en la vida humana por la puerta falsa, bajo la terrible etiqueta de “no deseados”. El que hayamos asumido en nuestro lenguaje expresiones como "hijo deseado" o "no deseado", delata una mentalidad en la que la vida de un ser humano, de una persona, es valorada como un objeto de nuestro deseo, olvidando que se trata de un don que trasciende nuestra voluntad. Pensémoslo bien: el máximo signo de la debilidad del embrión humano y, correlativamente, el supremo grado del abajamiento de Dios, -aceptado libremente por El- es el estar supeditado al deseo humano. (“No me viene bien”, “no entra en mis planes”, “ahora queremos disfrutar de la vida”, “quizá más adelante”... )

Prueba de ello es la forma caprichosa con la que se ha llegado a “fabricar”, “destruir” o “congelar” el embrión, según conveniencia, y en concordancia con nuestro capricho. Experiencias todas ellas ante las que Dios nuestro Señor no ha permanecido ajeno en el abajamiento de su Encarnación, ya que de la misma forma que padeció los planes deicidas de Herodes, también ha sido víctima de nuestras pretensiones de “fabricar” un dios a nuestra medida, o de mantenerlo “congelado” y arrinconado, para que no nos estorbe cuando estamos a otra cosa.

La última modalidad de la manipulación embrionaria, consiste en sacrificar los “embriones sobrantes” para generar células madre de las que podamos extraer beneficios terapéuticos. Un auténtico salto copernicano por el que el hombre deja de ser un fin en sí mismo, para convertirse en un medio. ¡Ni más ni menos, pasa de ser “pacientes” a convertirse en “medicamento” para otros!

Y este sacrificio humano, aunque sea en su estadio embrionario, con la finalidad de generar unas células madre reparadoras de nuestras enfermedades; comparándolo al sacrificio del que fue objeto el Verbo encarnado, para beneficio de la humanidad, es lo más similar que hemos conocido en el mundo de la biología: sacrificar una vida humana a favor de otras. Pero no olvidemos, que el sacrificio del Santo de Dios fue un crimen, el mayor de los crímenes cometidos por la humanidad, por mucho que de él se desprendiese nuestra redención y salvación.

¡El Hijo de Dios se hizo embrión! Y dado que la fase embrionaria es la etapa del desarrollo humano en la que más sujetos estamos a posibles agresiones y peligros, ¡qué importancia tan grande adquiere la figura de la Virgen Madre!

Ella nos descubre que no somos árbitros de la vida, sino depositarios y receptores de un don que precede y supera todo deseo humano: “Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto”.

Por el estilo y el talante con el que María acoge, cuida y venera el fruto de sus entrañas, se puede llegar a intuir la dignidad del embrión que lleva en su seno. María es el icono perfecto del misterio que esconde. Por el contrario, la forma tan trivial, caprichosa e intrascendente en la que con frecuencia se accede a una maternidad a la carta, no manifiesta, sino que oculta, la inmensa “dignidad de la madre” y la inmensa “dignidad del hijo”.

¡El Hijo de Dios se hizo embrión! Y este misterio es una ocasión inmejorable para entender las palabras de la primera encíclica Redemptor Hominis: “Jesucristo revela al hombre su propia dignidad”. Mirando a la Virgen, que lleva a Jesús en su seno, vemos que allí donde hubiera podido cometerse un homicidio, se hubiera perpetrado un deicidio.


Manipulación de las cifras de abortos ilegales


A pesar de los avances de la medicina la falta de salud materna o inclusive la muerte materna, siguen siendo todavía objeto de profunda preocupación. Una de las causas de muertes maternas es el aborto clandestino. Debido a esto, surge la pregunta sobre si la solución no sería la despenalización o legalización del aborto provocado. El objetivo de este informe es contribuir a la discusión sobre este tema tratando uno de sus aspectos: la cuestión en torno a las cifras de muertes maternas por aborto ilegal. Para este fin hemos utilizado los datos emanados de la experiencia de EE.UU., tanto antes como después de la legalización del aborto; así como también de algunos otros países donde este procedimiento es o ha sido ilegal.

Son falsas las cifras de madres fallecidas por aborto

El Consorcio de Médicos Católicos de Buenos Aires aclaró que "no es verdad" que la mortalidad materna por causa del aborto sea de centenares o miles por año, como transmiten reiteradamente los medios de comunicación. En una declaración, la entidad que preside el doctor Carlos Alberto Carranza Casares aseguró que en "las últimas estadísticas oficiales del Ministerio de Acción Social y Salud Pública de la Nación -correspondientes a 1997- las madres muertas por aborto en la Argentina, no son centenares o miles, sino que en ese año fueron 82". Si bien "13 de ellas tenían menos de 19 años de edad", el Consorcio opinó, sin embargo, que "ese número de madres fallecidas por aborto es aún muy alto y es responsabilidad de todos reducirlo".

Aunque aclaró que "no es liberalizando el aborto como se debe enfocar el problema. Ello multiplicaría por muchos miles el número de fetos muertos y la mortalidad materna por esa causa no sólo no bajaría, sino que aumentaría las cifras actuales".

"Si en la Argentina el número de abortos 'legales', en proporción a la población, fuera igual que en los Estados Unidos (donde las estadísticas oficiales sostienen que abortan anualmente 1.600.000 madres), los abortos legales y oficiales en la Argentina serían 243.000 por año. Desde luego que con ese número de abortos, la mortalidad materna subiría en vez de bajar, sin olvidad además que siempre seguiría habiendo abortos clandestinos con la alta mortalidad que los caracteriza", advirtió en otro de los párrafos del texto.

Fuente: AICA, 110399

Cifras exageradas de muertes maternas por aborto ilegal en EE.UU.

Las personas que estaban a favor del aborto en EE.UU. antes de su legalización a nivel nacional en 19731, reportaban que había de 5,000 a 10,000 muertes maternas al año por aborto ilegal en ese país2. Sin embargo, ciertos activistas a favor del aborto han admitido que dichas cifras son erróneas y hasta muy exageradas.

El Dr. Bernard Nathanson, activista a favor de la legalización del aborto en aquel entonces y que luego cambió su postura, confesó más tarde que tanto él mismo, así como otros activistas a favor del aborto legal, sabían que las cifras ya mencionadas no eran ciertas, pero que sin embargo las utilizaban para promover la legalización del aborto3.

Otros activistas que todavía están a favor del aborto también han desmentido dichas cifras. Por ejemplo, en Sisterhood is Powerful, un famoso libro a favor de la liberación femenina y del aborto, se admite que "un estudio de los años 30, llevado a cabo antes de que el desarrollo de los antibióticos hiciera posible que el aborto ilegal fuera menos mortífero que antes, arrojó la cifra de las 10,000 muertes; pero dicha cifra no se aproxima ni de cerca a la verdad y no tiene lugar en ninguna discusión seria sobre el aborto"4.

Precisión en el proceso de reportar las muertes maternas por aborto ilegal en EE.UU.

Algunos alegan que no todas las muertes maternas por aborto ilegal se reportaban, ya que éstas eran escondidas bajo otras causas. Sin embargo, los siguientes datos desmienten esa afirmación:

Cuando una mujer moría por un aborto clandestino, la causa de su muerte era evidente en la autopsia y era reportada como tal por un médico a quien no le convenía ocultar la ilegalidad del caso o que; si estaba a favor del aborto legal, le interesaba demostrar la necesidad del mismo mostrando las consecuencias fatales del aborto ilegal.

Durante el período de 1963 a 1974, murieron en EE.UU. al año un promedio de alrededor de 50,000 mujeres en edad reproductiva (15 a 44 años de edad) de múltiples causas5. Dada esta cifra, es imposible que se pudieran esconder bajo otras causas tantos casos de muertes maternas por aborto ilegal, y que del 10 al 20% del total de muertes de mujeres en edad fértil fueran por aborto ilegal.

Cifras más reales de muertes maternas por aborto ilegal en EE.UU.

Varias fuentes nos señalan las cifras de muertes maternas al año por aborto ilegal en EE.UU., cifras que se encuentran mucho más cerca de la realidad que las ya mencionadas:

El propio Centro para el Control de las Enfermedades (CDC) de EE.UU. reportó 1,232 muertes maternas por aborto ilegal en 1942, el año antes de que la penicilina se hiciera acequible al público. También según los datos del CDC, después de ese año el número de muertes maternas por aborto ilegal comenzó a disminuir drásticamente hasta alcanzar la cifra de sólo 90 en 1972, el año antes de la legalización del aborto a nivel nacional6. Lo cual demuestra que dicha disminución no se debió al status legal del aborto, sino al avance de la medicina.

Según la propia Liga de Acción Nacional por el Derecho al Aborto (NARAL), antes de 1973 se practicaban alrededor de 200,000 abortos al año en EE.UU. También según NARAL, la proporción de muertes maternas era de 40 por cada 100,000 abortos ilegales, lo cual da como resultado un promedio de 80 muertes maternas al año por aborto ilegal7.

Estos datos no parecen estar lejos de la verdad, pues también el Dr. Christopher Tietze, un experto en estadísticas del Population Council y activista a favor del aborto, afirmó en un estudio publicado en 1983, que en EE.UU. había entre 100,000 y 200,000 abortos ilegales al año y que por causa de ellos morían entre 50 y 100 mujeres anualmente8.

Cifras exageradas de muertes maternas por aborto ilegal en otros países

En países donde el aborto es ilegal actualmente, algunos activistas a favor de la legalización del aborto también han citado cifras exageradas de muertes maternas por aborto ilegal, con el propósito de lograr su legalización.

En México, por ejemplo, activistas como éstos citaron las cifras de la Cámara Nacional de Hospitales, la cual reportó en 1991 300,000 muertes maternas por aborto ilegal al año en ese país9. Sin embargo, según reportó el Anuario Estadístico de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 1988, en ese país murieron en 1983 sólo 177,420 mujeres de todas las edades y por todas las causas; 22,330 de ellas en edad fértil. La OMS también reportó 216 muertes debido a los abortos, sin especificar si esta cifra incluía o no los abortos espontáneos.

En Brasil, algunos activistas a favor del aborto indicaron que el diario O Globo reportó en 1988 que cada año morían 400,000 mujeres por aborto clandestino en ese país10. Sin embargo, según la OMS, el número total de muertes maternas en ese país en 1983 fue de 2,166, de las cuales no más de 371 fueron por aborto11.

Basados en un informe publicado en Alemania en 1972 sobre las muertes maternas por aborto ilegal al año, podemos darnos cuenta de cómo en otros países también se han exagerado las cifras12:


País

Cifras exageradas

Cifras ciertas

Factor de exageración

Alemania

5,000

100

150 veces

India

600,000

1,800

333 veces

Italia

20,000

55

365 veces

Portugal

2,000

12

167 veces

El Mundo

1,000,000

6,000

167 veces

Las falsas cifras de abortos ilegales en el mundo
Por el Padre Lodi da Cruz

Una médica dice que cada cinco minutos muere una mujer en el mundo, debido a "abortos mal hechos" (Folha de Sâo Paulo, 5 de Dic. 2.000). Solo falta preguntar qué bola de cristal fue utilizada por la médica para hacer tal cálculo.

Según los datos oficiales del Ministerio de Salud, murieron 198 mujeres brasileras (ellas sí nacieron, claro está) en 1995, debido a "abortos mal hechos" (no se sabe cuantos secuestradores murieron debido a "secuestros mal hechos"…). En 1996 murieron 146 mujeres, en 1997 su número llegó a 163 y en 1998, a 119.

Ahora bien, Brasil tiene aproximadamente 160.000.000 habitantes, en tanto que el mundo hace poco pasó los 6.000.000.000 (o sea, 37.5 veces la población del Brasil).

Si en el Brasil la cantidad de mujeres (ya nacidas) muertas por "abortos mal hechos" no llega a 200 por año, multipliquemos este número por 37,5.

200 x 37,5 = 7.500 muertes de mujeres por año en el mundo entero, debido a los "abortos mal hechos".

¿Cuál fué el índice inventado por la abortera holandesa? Una muerte cada 5 minutos equivale a 12 muertes por hora, 288 por día, 105.120 muertes por año.
¡Un número 14 veces mayor que 7.500!
No hay que impresionarse. La falsificación de estadísticas es una antigua táctica abortista.
Quien mata tampoco tiene escrúpulos para mentir.
Nota: El Padre Lodi es el presidente de Pro Vida de Anapolis, Brazil. Su página web (en portugués) está en www.providaanapolis.org.br


Aumento del aborto después de su legalización

Antes de la legalización nacional del aborto en EE.UU. en 1973, había de 100,000 a 200,000 abortos ilegales al año en ese país13. Sin embargo, a partir de ese año el aborto ha ido aumentando drásticamente hasta alcanzar la cifra actual de 1.6 millones al año14. Es decir, el aborto en EE.UU. ha aumentado de 8 a 16 veces desde su legalización.

Cabría preguntarse si con este aumento del aborto, no ha aumentado también las muertes maternas por aborto. Esta pregunta a su vez nos remite a la cuestión sobre la seguridad (o falta de ella) del aborto legal, así como a la pregunta de si este último, a pesar de ser menos arriesgado que el aborto ilegal, no constituye un motivo de preocupación en cuanto al aumento del número de muertes maternas por aborto. En el próximo informe trataremos estas cuestiones.

LICENCIA PARA MATAR

A menudo me sorprendo, no demasiado gratamente, cuando observo que los medios de comunicación reportan el enorme aumento de asesinatos de inocentes, es decir, del aborto. Y sucede en todo el mundo, sin importar raza ni religión. Pareciera ser, que el proceso por el cual se mata a un niño indefenso, con todo el derecho a vivir, se asemeja a la finalización del ritual de cualquier almuerzo en un local de comidas rápidas, donde una vez terminada la hamburguesa, se elimina la cajilla que la contiene e inmediatamente se pasa a otros menesteres.

Sobran eufemismos para tratar de aquietar las conciencias y presentar la ejecución del inocente como un proceso natural, uno más entre miles cotidianos. Se lo llama «interrupción del embarazo», «interrupción de la gestación», «extracción del feto», etc. Intereses económicos y políticos tras estas actitudes siniestras sobran, no cabe ninguna duda.

Las excusas para impedir, cual dictadores y dueños de la naturaleza, el nacimiento de un nuevo ser humano, suelen ser bastante variadas y para todos los gustos. Comenzando por el futuro económico incierto de los padres, hasta llegar a escuchar, en reuniones con poco público por lo general, que la criatura ha llegado en un momento poco oportuno, que la prioridad la tiene el viaje en crucero alrededor del mundo o el automóvil último modelo, imposible de adquirir si sumamos los gastos que cualquier niño normal genera.

¿Desde cuándo los padres tienen el derecho y la potestad de decidir el destino de una nueva criatura? ¿Desde cuándo es prioridad matar a un inocente para salvar otra vida? ¿Por qué el hombre se empeña en hacer todo a su medida, desoyendo los consejos de las buenas conciencias, del pensamiento normal y humano, no animal?

Adolf Hitler y Josef Stalin, por citar sólo dos referencias históricas, han sido unos dementes y unos criminales, que mataron indiscriminadamente en pos de la victoria de unas ideas perversas. Quienes abortan con plena conciencia no están nada lejos del concepto de asesinos. Más bien, les calza a la perfección.

Por supuesto, cada «interrupción del embarazo» es un secreto de Estado entre dos personas. Lo que si debe hacerse público es que al concubino, pareja de turno o marido, lo han ascendido de trabajo o que la mujer se ha sometido a una cirugía que le ha devuelto los años mozos. Pero cuidado, la condición social no es nunca un atenuante para matar. Pobres, ricos y no tanto, son asesinos, con las mismas letras y con el mismo grito.

Tú, Tomás, hoy no nacerás porque la señora que te lleva dentro prefiere su bienestar a tu alegría. Tú, Josefina, no verás la luz mañana, porque tu madre y el tipejo que la acompaña han juzgado, como jueces absolutos, que es mejor tener unos añitos más de tranquilidad. Tú, Ramiro, sé que quieres tener derecho a vivir, pero resulta que no serías aceptado socialmente, porque lamentablemente eres el fruto de una relación furtiva y prohibida. Tú, María, sentirás el dolor de unas tijeras que te destrozan como un papel; pero no importa: para los entendidos, para los animales que llevan guardapolvo blanco y la gente que les paga, no eres más que un grupo de células, sin nombre, sin destino y sin derecho a nada.